Pues cerquita de España… Gracias a Navento estamos localizados. De momento somos los últimos, pero un mal comienzo nunca es definitivo. Si quereis seguir nuestros pasos entrad en http://www.navento.com e introducid el usuario Mongolrally08 y la contraseña Mongol08 (ojo a la primera en mayúsculas).
Pero… ¿Por qué tras 5 días de carrera estamos a sólo 560 kilómetros de la salida?
Es la pregunta obvia si entrais en Navento y veis nuestra posición actual. Vamos por partes, desde el Sábado nos en contramos en Dax, una ciudad balneario francesa muy conocida por sus típicas ordas de viejecitos en albornoz que pueblan sus calles, hoteles y spa… A parte de eso, es el mejor ejemplo para definir “ciudad aburrida”.
¿Cómo hemos llegado hasta aquí?
El sábado 19 todo iba como la seda, el coche iba sobre ruedas (nunca mejor dicho). Se calentaba en las cuestas se enfriaba en las bajadas y mantenía una velocidad de crucero de unos 90 - 100 km/h. Un calor infernal, pero la aguja de la temperatura rara vez superó los 3/4 de su recorrido.
En la primera parada, recien pasado Burgos, primer problema: Rompemos la llave de las ruedas al intentar aflojar los tornillos de la rueda delantera izquierda. La rótula de ese eje pierde algo de grasa y debemos rellenarla de vez en cuando, sin embargo, gracias al concienzudo ¿mecánico? de Feu Vert (Majadahonda), los tornillos están apretados como si le hubiera ido la vida en ello… Decidimos dejarlo para más adelante y seguir comiendo kilómetros con nuestro Suzuki: de motor bien (eso creíamos), los 4 acoplados en el coche (con los asientos de la Picasso atrás se va de cine…) el calor empezaba a bajar y nos veíamos ya camino de Mongolia!!.
Siguiente parada, todo marcha bien, aprovechamos para cambiar de conductor y seguir nuestro camino, Francia espera. En Irún echamos gasolina (en Francia la sin plomo 95 está a 1,60!!!! pensamos en llenar los bidones, las botellas de agua y hasta los vasos de plástico. Desechamos la idea por peligrosa y por no meterle más peso al Susuki).
Entrada triunfal en Francia, esto está hecho, vamos a ganar, “semos los mejores”, bla bla… Serían las 22:00h, nos quedan 100km para el camping (primera parada nocturna). Marco al volante asegura que por sus ****nes estaremos a las 23h en el camping. A por ello!
A solo dos salidas de autopista de la nuestra alguien abre una cerveza dentro del motor, o eso parecía… Aguja de temperatura, ahora sí a tope, y un ruido parecido a que hacen las ollas a presion con el cocido del domingo. La Virgen del Perpetuo Socorro nos pone una salida de la autopista a tiro de piedra, oportunidad quue no desaprovechamos y paramos el Suzuki en un camino vecinal lejos de la autopista. Abrimos el motor, que era lo más parecido al horno de mi casa cuando hago pizza, dejamos que se enfríe y, tras un rato observándolo como quien mira una bola de cristal, decidimos abrir el tapón del radiador. Descubrimos que no le queda agua y, tras un tiempo prudencial, le echamos agua y volvemos a ponerlo en marcha. El motor suena bien y decidimos ir al camping, que está a sólo dos salidas, y mirarlo tranquilamente al día siguiente. Esta idea la abandonamos rápidamente cuando Irene nos alerta: chicos, venid a ver esto!!! Nuestro Suzuki ahora suelta humo blanco como si estuviera en el escenario de un concierto de los Rolling. Mala pinta. Apagamos el motor y llamamos a la asistencia. A todo esto, eran las 11 de la noche y hubiésemos llegado al camping antes de esa hora.
Tras varias llamadas a la asistencia, a eso de las 2:30 de la mañana, una gran grúa nos remolca a un angar, donde el coche permanecerá hasta que pueda ser llevado al taller, cosa que sucederá el lunes, ya que el domingo está todo cerrado. Hasta las 4 de la mañana no conseguimos que nos recoja el taxi que nos lleve al hotel. Entrada triunfal al hotel de Dax a las 5 de la mañana.
Domingo en la ciudad fantasma.
Amanecemos en un hotel a la orilla de un río sabiendo que hasta el día siguiente no sabremos nada del Suzuki. Decidimos explorar la ciudad y descubrimos rápidamente que es pequeña y aburrida. Nada destacable de este día.
Lunes: nos volvemos a casa.
A eso de las 12 de la mañana, encontramos el taller en el que estaba el Suzuki. Según el mecánico, aunque tiene que revisarlo, el coche no tiene arreglo: hay que cambiar el motor. Tarea, además de cara, con un plazo de 15 días. Adios al Mongol Rally. Los Trotacaminos, en sus horas más bajas de moral, decidimos alquilar un coche para salir de la decrépita Dax e ir a la playa para asumir la noticia. Barajamos varias posibilidades: cambiar el motor en España, comprar otro coche o abandonar definitivamente y buscar unas vacaciones. Decidimos intentarlo todo, con el plazo máximo de salida del viernes 24, a partir de esta fecha, pensamos que no tendría sentido continuar. Poco a poco vamos asumiendo lo peor. Acabamos el día celebrando la mala noticia en un restaurante bretón de Biarritz: sidra y crepes a mansalva.
Martes: buenas nuevas.
Cuando ya todo parecía perdido y nos habíamos preparado para volver a España, el taller nos comunica que “sólo” la junta de la culata nos separa de seguir camino. Subidón de adrenalina. Ahora, 860 euros y esperar hasta el viernes nos parece poco en comparación con la vuelta a casa. Sabemos que tenemos que replantearnos la ruta, pero estamos a tiempo. Nunca hemos estado tan contentos de ser los últimos.
El viernes comienza de nuevo el Mongol Rally para nosotros.